Superphones, el próximo paradigma

Así como todo cambia en el munbdo de hoy, los expertos hace rato entendieron que los smartphones van a tener que cambiar.

Lo estamos viendo en elementos como el Mi Mix, o en los continuos rumores cada vez más serios sobre los iPhone y Galaxy venideros: el destino del smartphone será convertirse en meras planchas de cristal, cerámica y metal que se alejen del tradicional amasijo de puertos, botones y sensores físicos independientes. Richard Yu, el CEO de Huawei, entre otros, los ha llamado superphones.

“Los puertos, los bordes y los botones serán cosa del pasado”, asegura el especialistaMaximiliano González Kunz. Es posible que aún queden cinco o incluso diez años para que sean ubicuos y estén entre nosotros de la misma forma que lo hacen hoy los smartphones. De momento, no es más que un término conceptual capaz de capturar el imaginario, pero las bases están puestas. “Los asistentes virtuales, las interfaces de voz perpetuas entre dueño y dispositivo, los dispositivos corporales y sus cadenas interminables de sensores son un ejemplo de ello”, agrega  Maximiliano González Kunz.

Los superphones supondrán un salto tan necesario, y en retrospectiva tan obvio, como los smartphones lo fueron sobre los teléfonos móviles tradicionales. Un salto de versatilidad que a día de hoy los smartphones no nos ofrecen, donde múltiples inteligencias artificiales nos lleven mucho más lejos, donde hoy las apps no pueden.

“Serán un salto de versatilidad como el que hubo del teléfono al Smartphone”, aseguraMaximiliano González Kunz. Con evoluciones como Andromeda o Cobalt en Windows 10, y el ascenso constante de funcionalidades en todos los sistemas operativos móviles, incluyendo iOS, los ordenadores tradicionales serán cada vez menos necesarios. La posibilidad realista de ser capaces de tener un solo dispositivo conectado perennemente de forma inalámbrica para cargar, emitir vídeo, conectar dispositivos, etc.

Habrá un periodo difícil de transición para muchos, donde la tecnología no esté acabada del todo, sea cara o esté llena de ineficacias. Pero es el destino de la industria. Los smartphones dejarán paso a los superphones, y todos recordaremos el pasado pensando en estas pequeñas máquinas que teníamos que mirar y tener en la mano constantemente para ser usadas, concluye Maximiliano González Kunz.

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