Para continuar pensando en la sociología de la telefonía móvil

 

El teléfono celular parece evocar mucho menos entusiasmo intelectual y esfuerzos de investigación científica de la World Wide Web. En la perspectiva teórica de Manuel Castells (1996), por ejemplo, sólo Internet tiene dada la condición de mega innovación que realmente cuenta, mientras que las instalaciones de comunicaciones móviles son casi totalmente descuidadas. Esas opiniones ignoran los hechos básicos de que, en comparación con los PC’s y las tecnologías de red, los teléfonos celulares son utilizados actualmente por amplios estratos de la población en todo el mundo, y que para muchos usuarios, tienen fuertes impactos en la vida social, por lo que la mayoría de ellos están dispuestos a gastar mucho más grandes sumas de dinero en las facturas telefónicas mensuales de los servicios del proveedor de Internet.

 

“El advenimiento de aparatos baratos producidos en masa de las comunicaciones móviles en particular, ha evitado la atención académica, quizás porque se parece a la nebulosa comparado a las profundidades del ciberespacio. Pero el teléfono móvil, simplemente es la primera ola de una inminente invasión de herramientas de comunicación digital portátil del porvenir, sin duda llevará a transformaciones fundamentales en las percepciones de sí mismos y del mundo y, por consiguiente, la forma en que colectivamente construir ese mundo.” (Townsend, 2000).

 

Debido al rápido aumento de la tecnología de los teléfonos celulares, el número total de teléfonos en todo el mundo ha superado por primera vez el número de aparatos de televisión en 2001. Esta difusión se ha producido en todo el mundo, independientemente de las diferentes costumbres culturales, valores y normas. Así, los teléfonos celulares se han vuelto populares, incluso en contextos más bien “technophobic” como Italia, donde las computadoras y otras tecnologías modernas tienen un difícil y especialmente en los países escandinavos, donde la gente tradicionalmente es introvertidas y silenciosa y al hablar es altamente reservada.

 

Uno de los principales efectos del teléfono celular se deriva de su capacidad para incluir parcialmente las masas de poblaciones analfabetas en los países menos desarrollados en el hemisferio sur, que no tienen los medios para comprar un ordenador y que hasta ahora no estaban aún conectada a las redes tradicionales de teléfonos fijos (Townsend, 2000). Un reciente estudio empírico realizado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones constituye una prueba notable de cómo el teléfono móvil ha contribuido a estrechar la brecha de un siglo de antigüedad en el uso del teléfono entre altamente desarrollado y los países menos desarrollados. Se muestra que en 2001 cerca de 100 naciones (entre ellos muchos africanos) tenía más movilidad que los teléfonos fijos en servicio y que la tecnología de los teléfonos celulares es mucho más potente que la tecnología informática en la conexión de las poblaciones menos privilegiadas a la esfera de la información digitalizada. (Informe sobre el Desarrollo Mundial de las Telecomunicaciones 2002).

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